María E. Yuguero - A SEMEJANZA - 2009

Bernardo Cardarelli es arquitecto, idoneidad espacial que se suma a su desbordante necesidad de expresión mediante siempre renovados lenguajes. Estas esculturas en que la fibra vegetal desempeña un rol protagónico son la versión tridimensional de sus dibujos, explosiones de color vivo donde la figura humana se asimila a una cruel mascarada. Un personaje desmelenado cuya risa sardónica es casi una carcajada macabra: vanitas vanitatis, ícono asimilable al arquetipo medieval de la danza macabra, los subidos cromatismos contradicen la descarnada lectura del signo, imprimiéndole una acusada intención de mofa. Objeto asimismo de sarcasmo, su bufón estalla en color, mientras se contorsiona en violentas piruetas que agitan su gorro de borlas, produciendo movimientos en giros de molinete. La cantante, curvada en su avidez histriónica, proyecta su voz desde un ingente esfuerzo conjugado con la excéntrica postura planteada formalmente como una acusada parábola. Estética de síntesis, Cardarelli conoce el atributo necesario y la prescindencia de lo suplementario: sus dinámicas esculturas de un individuo humano patético, ridículo o apasionado, se conmueven desde su interior por el uso sensible de la aleatoria materia utilizada, maderas atadas, ramas ondulantes, oscilantes o domeñadas creando contornos, dibujos de densidades transparentes resueltas como refinados encajes de colores primarios restallantes.

 

                                                                                            MARÍA E. YUGUERO